Pensar en profundidad, analizar las variables, anticipar escenarios y revisar nuestras acciones no es un defecto; al contrario, es una gran habilidad cognitiva. Sin embargo, cuando esta capacidad se activa sin un botón de pausa, deja de ser una herramienta útil y se convierte en un factor de riesgo para la ansiedad.
Si a menudo sientes que te quedas atrapado dando vueltas al mismo problema durante horas, desgastándote sin llegar a ninguna conclusión constructiva, es muy probable que estés experimentando este bucle. Para entender mejor qué te está ocurriendo, vale la pena distinguir dos modos de pensamiento que operan de manera muy diferente:
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Modo 1 Pensamiento
crítico Analiza, evalúa y verifica. Busca certeza y
respuestas concretas. Se mueve hacia abajo: profundiza en lo que ya está
sobre la mesa. |
Modo 2 Pensamiento
lateral Genera ángulos nuevos. Explora lo inesperado. Se
mueve hacia los lados: sale del camino habitual para encontrar una
perspectiva diferente. |
El pensamiento crítico nos ayuda a tomar decisiones informadas, a detectar riesgos, a no creer todo lo que vemos y el pensamiento lateral nos permite salir de los patrones automáticos y ver las cosas de otra manera. El problema aparece cuando solo usamos uno y lo usamos sin descanso.
El
bucle que no para
Cuando hay Ansiedad, el pensamiento crítico se activa
de forma constante e intensa. La mente escanea amenazas, evalúa riesgos, busca
certeza… y como la certeza total nunca llega, el ciclo no se detiene.
Cabe destacar que, la
ansiedad no es una señal de que algo está mal contigo. Es una señal de que tu
mente está trabajando muy duro, sin una dirección diferente.
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Aparece
una preocupación ↓ La
mente la analiza en busca de certeza ↓ La
certeza no llega → más ansiedad ↓ La
ansiedad activa más preocupaciones ↺ y el ciclo continúa |
El pensamiento lateral como puerta de salida
El pensamiento lateral no te pide que dejes de pensar,
ni que ignores lo que te preocupa. Te invita a mover la preocupación: cambiarle
el ángulo para que la mente tenga una dirección nueva en lugar de seguir el
mismo camino circular.
Cuatro preguntas para empezar
La próxima vez que notes una preocupación que da vueltas, prueba alguna de estas preguntas para moverla:
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🔄 ¿Hay otra forma de ver esta situación? |
🌀 ¿Qué haría alguien que no le teme a esto? |
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⏩ ¿Qué diría
mi yo de dentro de cinco años? |
💡 ¿Y si esta situación tuviera algo que
enseñarme? |
No se trata de responder correctamente. Se trata de que la mente encuentre una dirección diferente — aunque sea por unos minutos.
Katerin Cuevas
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