Pensar en profundidad, analizar las variables, anticipar escenarios y revisar nuestras acciones no es un defecto; al contrario, es una gran habilidad cognitiva. Sin embargo, cuando esta capacidad se activa sin un botón de pausa, deja de ser una herramienta útil y se convierte en un factor de riesgo para la ansiedad. Si a menudo sientes que te quedas atrapado dando vueltas al mismo problema durante horas, desgastándote sin llegar a ninguna conclusión constructiva, es muy probable que estés experimentando este bucle. Para entender mejor qué te está ocurriendo, vale la pena distinguir dos modos de pensamiento que operan de manera muy diferente: Modo 1 Pensamiento crítico Analiza, evalúa y verifica. Busca certeza y respuestas concretas. Se mueve hacia abajo: profundiza en lo que ya está sobre la mesa. Modo 2 Pensamiento lateral Genera ángulos nuevos. Explora lo inesperado. Se mueve hacia los lados: sale del camino habitual para encontrar una persp...
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